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Auspiciado por la Secretaría de Educación del GOBIERNO DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES, por RESOLUCIÓN N° 117 / 5 de julio de 2001.
Las notas firmadas expresan ideas y opiniones que son responsabilidad de los firmantes y que no representan necesariamente las ideas y opiniones de EL MANGRULLO.
SUMARIO:
1 - Aproximaciones a la tradición oral latinoamericana - Parte II (Víctor Montoya)
2 - TIFLOLIBROS: Primera biblioteca digital para ciegos de habla hispana
3 - Tesoros olvidados
4 - Cartas de lectores/as
Víctor Montoya
MITOS DE LA TRADICIÓN ORAL
En las culturas andinas, como en todas las civilizaciones de Oriente y Occidente, los mitos juegan un papel importante en la vida cotidiana de sus habitantes, quienes, desde la más remota antigüedad, dieron origen a una serie de deidades que representan tanto el bien como el mal. Los mitos, en cierto modo, son la esencia de una mentalidad proclive a las supersticiones y responden a las interrogantes sobre el origen del hombre y el universo.
Los mitos, al igual que las fábulas y leyendas, fueron llevados por los pueblos primitivos en sus procesos migratorios y transmitidos de generación en generación, a través de la tradición oral y la memoria colectiva. El mito no sólo enseña las costumbres de los ancestros, sino también representa la escala de valores existentes en una cultura.
El mito, a diferencia de las leyendas, cuyos personajes existieron en algún momento pretérito de la historia, no tiene un tiempo definido ni un personaje que existió en la vida real. De ahí que el mito, tradicionalmente, está vinculado a la religión y el culto, porque sus personajes, admirados y adorados, son seres divinos, algo que tiene un nombre basado en un credo pero jamás en una prueba concreta. Entre las divinidades aztecas encontramos a Huitzilopochtli, que era el dios de la guerra; Tezcatlipoca (espejo humeante), dios del sol; Quetzalcoalt (la serpiente pájaro), dios del viento, creador y civilizador; Tlaloc, dios de las montañas, de la lluvia y los manantiales. El mito azteca de los cuatro soles refiere que los dioses crearon sucesivamente cuatro mundos; lluvias excesivas destruyeron el primero, lluvias de fuego el segundo, terremotos el tercero; los hombres del cuarto fueron convertidos en monos. Poseían una tradición del diluvio, del que se salvaron un hombre Coxcoxtli, y una mujer Xochiquetzal, que repoblaron el mundo. Entre los mayas Itzamna, asociado al sol, era el dios civilizador, Kukulcán (la serpiente emplumada) enseñó la agricultura y dio leyes justas. En la creación intervinieron los dioses Hunahpú, Kukulcán y Hurakán. Tras varios intentos fracasados hicieron al hombre maíz. El fuego lo recibieron los hombres de Hurakán, también llamado Tohil, en Guatemala.
Así como el cuento tiene un carácter profano, ya que tanto el autor como el lector lo conceptúan una suerte de ficción, el mito tiene un tono religioso y sagrado, y, sin embargo, tiende a ser verdadero. En casi todas las culturas se confunde el mito con la realidad, y se cree que los mitos de creación del universo son verdaderos, pues todavía hay quienes aseveran que los elementos materiales que nos rodean fueron creados por un ser supremo o por espíritus extraterrenales. En el mundo andino, por ejemplo, la religión muestra alguna semejanza con el panteísmo, en la medida en que Dios, principio y fin del universal, se confunde con la naturaleza.
Los mitos cosmogónicos, que explicaban el origen del mundo, los hombres, vegetales y animales, son diversos y varían de sentido dependiendo de las características geográficas y ecológicas del lugar donde surgieron. En los pueblos andinos, por citar un caso, los espíritus superiores que regían las fuerzas de la naturaleza y podían facilitar al hombre su sustento, su seguridad y su propia supervivencia, actuaban en diferentes planos y con distintas funciones; unos actuaban en el plano celeste, otros en la tierra y algunos en el mundo subterráneo, lugar de procedencia y destino final de los hombres después de la muerte.
En el mito de creación de las culturas andinas, según refiere la tradición oral, el mundo fue reconstruido después de un diluvio por el dios Wiracocha (divinidad suprema), quien, según refiere el mito, apareció con un vestido talar, largas barbas y sujetando por la brida a un animal desconocido (una imagen que los indígenas confundieron con la apariencia física de los conquistadores). Surgió del lago Titicaca, con la misión de formar el sol, la luna, las estrellas y fijar su curso en el cielo. A continuación modeló en barro buen número de estatuas, mujeres y hombres, y las animó para que poblaran la tierra. Con el transcurso del tiempo, los hombres olvidaron el mandato de su Dios Padre, se enemistaron y cayeron en la esclavitud de sus bajas ambiciones. Entonces Wiracocha, asaltado por la desesperación y la ira, volvió a salir de las aguas del lago Titicaca, se dirigió al Tiahuanaco y allí convirtió en piedra a sus criaturas desobedientes, excepto a quienes huyeron hacia las montañas para vivir como tribus salvajes. Wiracocha, no conforme con este desenlace, ordenó al Sol (padre de la humanidad), que enviara a la tierra a su hijo Manco Cápac y su hija Mama Ocllo, con el fin de reformar a los rebeldes y enseñarles una vida civilizada.
Cuenta la leyenda que Manco Cápac llevaba un bastón de oro en la mano, para que allí donde ésta se hundiera se quedara a fundar la ciudad sagrada. El bastón se hundió y desapareció para siempre junto al monte Wanakauri, donde se echaron los cimientos del Cusco y donde Maco Cápac y Mama Ocllo comenzaron su obra civilizadora. Así, la fundación del imperio de los incas se les atribuye a los hermanos y esposos Manco Cápac y Mama Ocllo, quienes, según la tradición oral, no sólo eran de origen divino, sino también los padres de una de las civilizaciones que se encontraba en pleno apogeo a la llegada de los conquistadores.
En la historiografía del siglo XVI se insiste en que los incas impusieron a todos sus súbditos una religión oficial, un culto estatal que tenía como eje central la reverencia al Sol. En este sentido, valga aclarar que las leyendas y tradiciones llegaron a constituir el corpus de su propia ideología religiosa. Y, aunque no se limitaron a imponer un Estado teocrático, basada en el culto a las fuerzas de la naturaleza, ellos adoraban al Sol como su Huaca principal, al considerarse sus hijos y descendientes directos. Junto al Inti (sol) estaba la Mama Quilla (madre-luna), que ocupaba un rango superior, asumiendo la protección de todo lo referente al universo femenino. En lugar secundario estaban una serie de divinidades astronómicas, como la Illapa (trueno), la Nina (fuego) o la Pachamama (madre-tierra o diosa de la fecundidad). También se adoraba al Supay (diablo), dios del mundo oscuro, subterráneo, en honor al cual sacrificaban animales y vidas humanas (Diccionario Enciclopédico Sopena, Tomo 3, 1979 ).
De este modo, las fábulas, mitos, cuentos y leyendas, tanto de esencia quechua como de inspiración náhualtl, guaraní o aymara, son claras preocupaciones del espíritu indígena por querer desentrañar las maravillas y los misterios que les rodea y les espanta. El mito es el resumen del asombro y el temor del hombre frente a un mundo desconocido; y, por supuesto, una rica fuente de inspiración literaria. De ahí que los mitos sobre la creación del hombre y el universo, han sido arrancados de la tradición oral para ser incorporados en los libros de ficción como "leit-motiv" y como un capítulo aparte en los textos de la historia oficial, puesto que los mitos andinos, que dieron origen a las leyendas y los cuentos populares, son pautas que nos ayudan a explicarnos mejor la cosmovisión de las culturas precolombinas de América Latina.
COMPILADORES DE LA TRADICIÓN ORAL
En algunos países, aunque no existen escritores especializados exclusivamente en literatura infantil, hay quienes hacen el esfuerzo de desempolvar y rescatar del olvido los temas y personajes provenientes de la tradición oral. Entre los escritores argentinos, que han rescatado parte de ese infinito caudal, podemos mencionar a Julio Aramburu, quien, en su libro "El folklore de los niños", recoge canciones y leyendas de acento norteño; en parte, inspirado por don Juan Villafone, cuya obra, "El libro de cuentos y leyendas", narra las aventuras de "Don Juan el Zorro".
En Bolivia, Antonio Paredes Candia publicó un pulcro volumen de relatos titulado "Cuentos bolivianos para niños", que cuenta las andanzas de un zorro ladino, conocido con el nombre de "Atoj Antoño". El animal astuto, personaje preferido de los fabulistas; en la primera parte del libro se burla de la ingenuidad de todos los animales y, en la segunda, tropieza con un animal más listo que él, conocido con el nombre de Suttu, que es un conejo que trama sus planes hasta vencer al zorro. El texto contiene expresiones y sonidos onomatopéyicos en el dulce lenguaje de los quechuas y aymaras. Además, en Bolivia se encuentran tantos cultores de la fábula como compiladores de los ingeniosos relatos que se escuchan en labios del pueblo. Baste mencionar la antología "Selección del cuento boliviano para niños" de Hugo Molina Viaña, donde destaca el eminente folklorista Felipe Costa Arguedas, con el cuento "La perdiz y el zorro". Toribio Claure hizo también intentos de adaptación del "Cumpa conejo", pero sin lograr buenos resultados, ya que sus textos, sensiblemente, tuvieron un tratamiento demasiado didáctico, como todos los textos de lectura y escritura de la literatura infantil, que en un principio estuvieron sometidos a la tiranía de la pedagogía. Por suerte, a partir de los años 80, varios autores se han esmerado en hacer adaptaciones literarias de la tradición oral y, asimismo, han considerado el grado de desarrollo lingüístico e intelectual de los niños.
En Colombia prolifera el género de la fábula y tiene excelentes cultores. El escritor Rafael Pombo es, además de precursor de la literatura infantil colombiana, el primero en haber dedicado mucho tiempo a la infancia, al igual que Rubén Darío, José Martí, Gabriela Mistral y Juana de Ibarburu. Otro gran escritor es Euclides Jaramillo, quien, orgulloso de su predilección por los cuentos populares ha publicado el libro "Cuentos del pícaro Tío conejo", entre los que destaca "Tío conejo y Tía zorra muerta". Entre esa pléyade de fabulistas colombianos se cuenta a José Manuel Marroquín, que fue Presidente de la república y reconocido autor de fábulas que recitan los niños en la escuela no sólo porque tienen chispa, sino también porque es el género más tradicional de la literatura infantil colombiana, que cada vez acrecienta su círculo de lectores.
En Ecuador, como en ningún otro país de Sudamérica, existe muy poca literatura destinada a los niños, y lo poco que existe está adscrito a la educación como material didáctico. Empero, cabe mencionar la figura del "poeta indio" Juan León Mera, quien, al margen de escribir cartillas educativas para jóvenes y niños, escribió el magnífico libro "Poetas y cantores del pueblo ecuatoriano", en el cual recogió la tradición popular y el folklore de su tierra. Especial mención merece su novela "Cumanda", que es una de las versiones de la leyenda "Virgen del Sol", inicialmente escrita en verso. La novela romántica de Juan León Mera puede ser leída por niños y adultos, como esas grandes novelas escritas por un Dickens, Tolstoi, Stevenson o Juan Ramón Jiménez.
El Perú cuenta con varios compiladores de la tradición oral, entre ellos, Arturo Jiménez Borja, quien dio a conocer el libro "Cuentos y leyendas del Perú", selección que incluye títulos como "La culebra y la zorra", "El sapo y la zorra", "El puma y el zorro" y el conocidísimo relato "El zorro y el cuy" (cuy: roedor oriundo del Perú, Ecuador y Bolivia). Manuel Robles Alarcón tiene publicado el libro "Fantásticas aventuras de Atoj y el Diguillo", Marcos Youri Montero el libro "Gauchiscocha" y Enriqueta Herrera el libro "Leyendas y fábulas peruanas", inspiradas en los antiguos cronistas de indias, cuyas obras están salpicadas de preciosos relatos pertenecientes a la cultura incaica, como la fábula "La zorra vanidosa". Otros autores que recrearon cuentos y fábulas de la tradición oral peruana son: José María Sánchez Barra, Felipe Pardo y Aliaga, Mariano Melgar, José Pérez Vargas, César Vega Herrera y Amalia Alayza de Ganio, quien, al igual que José María Arguedas y Ciro Alegría, se dedicó a relatar la vida del hombre andino. El protagonista central de sus libros, "El pastorcito de los Andes" y "Las aventuras de Machu Picchu", es un niño pastor que nos da a conocer, por medio de sus aventuras, las costumbres y leyendas de la tierra peruana.
En Venezuela, los cuentos del Tío Tigre y Tío Conejo están entre los más conocidos de la tradición popular. El primero en compilar estos cuentos fue Rafael Rivero Oramas, quien publicó en 1973 el libro "El mundo de Tío Conejo", que tuvo un éxito inmediato entre los lectores adultos y niños, porque los cuentos, mitos, fábulas y leyendas, provenientes de la tradición oral y la memoria colectiva, no conocen edades ni épocas, pero son joyas que enriquecen el acervo cultural y literario de un pueblo.
BIBLIOGRAFÍA
Diccionario Enciclopédico Ilustrado Sopena, Tomo 3, Ed. Ramón Sopena, S A, Barcelona, 1979.
Jung. Carl G.: "El hombre y sus símbolos", Ed. Paidós, Barcelona, 1995.
Ver "Cuentos de espantos y aparecidos", Ed. Atica, Brasil, 1984.
¿Qué es el Proyecto Tiflolibros?
La lista de correo Tiflolibros surgió a fines del año 1999. Si bien comenzó como un grupo de amigos hoy es un desarrollo a nivel internacional que reúne personas de todas las latitudes.
Tiflolibros es actualmente la primera biblioteca digital para ciegos y deficientes visuales de habla hispana. Los pilares de su funcionamiento son la lista de correo, que versa fundamentalmente sobre temas de literatura y que es la herramienta que propicia el intercambio y aporte de libros digitales, y la página donde, además de la biblioteca se reúnen textos escritos por miembros de Tiflolibros, enlaces de interés, una sala de audio y otros tantos proyectos comunes.
El objetivo de Tiflolibros fue desde sus comienzos el de formar una biblioteca de textos en soporte informático. Se creó la lista de correo para poder intercambiar la información acerca de los libros que cada uno había digitalizado para acceder a su lectura, y ahorrar el tiempo y esfuerzo que implica el escaneo y corrección, además de compartir experiencias y vivencias comunes.
Nuestro proyecto fue creciendo día a día gracias al aporte de cada uno de sus miembros. Y así se fueron generando nuevas ideas y ampliando los horizontes.
En la actualidad contamos con una biblioteca con más de 5.000 libros en formato digital de uso exclusivo para personas que por su discapacidad o condición no puedan acceder a la lectura mediante el sistema convencional. El acceso a la misma es restringido. Sólo pueden acceder quienes tengan nombre de usuario y contraseña, que se entrega oportunamente al recibir los datos requeridos para sumarse al grupo (nombre, edad, lugar de residencia, tipo de discapacidad, comprobante de la deficiencia y adaptaciones que utiliza para el uso de la PC).
En agosto 2002, se ha consolidado Tiflonexos, asociación civil sin fines de lucro, dentro de la cual funciona la Biblioteca Tiflolibros.
Finalmente, es importante destacar que desde hace unos meses el Grupo Editorial Planeta, como así también el Fondo de Cultura Económica, la editorial Alfaguara Argentina, Editorial Sudamericana, y ediciones edebé nos brindan su apoyo cediéndonos sus libros en formato digital. Para proteger los textos el Sr. André Duré (programador de computadoras, ciego, integrante del grupo) desarrolló un software llamado Tiflolector. Este software consiste en un visualizador de textos exclusivo para ciegos que no permite copiar, cortar o imprimir ninguna parte del texto. El Tiflolector trabaja con archivos encriptados con extensión tfl, que son presentados en pantalla con un color de fuente y de fondo idénticos, lo que los hace inaccesibles para un lector vidente pero totalmente legibles con un programa lector de pantalla como el que usan las personas ciegas para el manejo de la computadora.
¿Qué pasa con los derechos de autor?
El tema de los derechos de autor de los libros que escaneábamos e intercambiábamos fue siempre una preocupación y objeto de debate en reiteradas ocasiones.
Se investigó legislación y se consultó con organismos internacionales relacionados con el tema, pero se comprobó que por el momento no existe ninguna disposición clara. Así, se tomó la decisión de atenerse a las mismas normas que rigen desde siempre el funcionamiento de las bibliotecas para ciegos, ya sea en Braille o casete: Que los libros pueden circular libremente mientras se distribuyan en forma gratuita y sólo a aquellas personas que por algún impedimento físico no puedan acceder a la lectura en el formato convencional.
La legislación española sobre propiedad intelectual detalla (refiriéndose a la reproducción de libros sin necesidad de contar con la autorización del autor): "Para uso privado de invidentes, siempre que la reproducción se efectúe mediante el sistema braille u otro procedimiento específico y que las copias no sean objeto de utilización lucrativa". En apartado 3º, artículo 31, Capítulo II del título III del real decreto legislativo 1/96 por el que se aprueba el texto refundido de la ley de propiedad intelectual, publicado el 12 de abril.
¿Cómo logra una persona ciega la lectura
digital?
Un ciego accede a la computadora a través de programas lectores de pantalla, que por medio de una voz sintética reproducida por los parlantes de la PC transmiten la información que aparece en pantalla. Con estos programas se pueden utilizar (siempre y cuando cumplan ciertas normas de accesibilidad) todas las aplicaciones que funcionan bajo Windows. Por ello, cualquier texto digitalizado en la computadora puede ser leído por una persona con discapacidad visual.
El acceso a este medio significó un gran salto ya que permite, por ejemplo leer un diario a través de Internet algo que hasta hace pocos años era imposible de realizar, o leer un libro mediante un scanner.
El scanner toma la imagen del papel que en él se coloque y la transfiere a la computadora. Luego un programa llamado de OCR (Reconocimiento óptico de caracteres) procesa la imagen y la convierte en texto reconocible por los procesadores de texto, y por ende por los programas lectores de pantalla.
Es así como la lectura por medios electrónicos se ha convertido en los últimos años en otra IMPORTANTE posibilidad de acceso a textos además del Braille o las grabaciones en casetes.
La lectura digital en el ámbito de las personas sin ninguna discapacidad también se ha ido desarrollando en estos años pero la puja por una mayor y eficaz defensa de los derechos de autor a llevado a que se utilicen formatos no accesibles para una persona con discapacidad visual. Por ejemplo muchas bibliotecas y librerías digitales de Internet están utilizando los formatos de Microsoft Reader, Glassbook o de Acrobat E-Books. Estos programas al buscar bloquear toda posibilidad de captura del texto por un programa externo bloquean el acceso a los lectores de pantalla imposibilitando su lectura. Por el contrario, el PDF, otro formato protegido en boga, sí permite el acceso, por medio de un Plug In de accesibilidad que se instala junto con el programa y permite visualizar el texto de manera capturable para los programas lectores. En este sentido cabe destacar la publicación del libro "El atroz encanto de ser Argentino" de Marcos Aguinis, que realizó Clarín junto con el Grupo Planeta en PDF y protegido.
¿Quiénes forman parte de Tiflolibros?
La lista de correo está compuesta hoy por más de 500 miembros, mayoritariamente ciegos o con disminuciones visuales severas, pero también participan de ella personas con otras discapacidades como parálisis y cuadriplejia, y personas con vista que trabajan en instituciones donde se atiende a ciegos o disminuidos visuales. Cabe aclarar que las personas con vista pueden participar libremente de la lista, pero no se les entrega nombre de usuario y contraseña salvo que sea para acercar el servicio a otros ciegos que no puedan acceder por sí mismos.
Cada miembro de la lista aporta los libros que va escaneando y corrigiendo para ponerlos a disposición de todos en la página de la biblioteca.
Actualmente participan en Tiflolibros personas de los siguientes países: Alemania, Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Croacia, Cuba, Dinamarca, Ecuador, El Salvador, España, Estados Unidos, Francia, Guatemala, Honduras, Italia, México, Panamá, Perú, Portugal, Puerto Rico, República Dominicana, República Checa, Suecia, Uruguay, y Venezuela.
¿Quiénes coordinan el proyecto?
Pablo Lecuona, ciego, estudiante avanzado de Ciencias de la Comunicación (Orientación en comunicación comunitaria) en la Universidad de Buenos Aires, Mara Lis Vilar Prof. De Educación especial con orientación en Ciegos y disminuidos visuales, André Duré, programador ciego encargado del área técnica y Marta Traina, ciega, Estudiante de Ciencias de la Comunicación. Antonio Fernández Zaldívar es el representante de Tiflolibros en España.
Además es de destacar el trabajo de muchos miembros de Tiflolibros, que colaboran desde sus lugares y sus posibilidades, subiendo libros a la página, organizando catálogos, buscando relaciones con otras instituciones, y dando difusión al proyecto en ámbitos académicos y culturales, facilitando el acercamiento y la participación de la comunidad.
Tiflonexos: Estados Unidos 3548 Dpto. B (C.P. 1228) Buenos Aires, Argentina
(5411)-4931-9002 / (5411)-4902-4962
www.tiflolibros.com.ar
tiflolibros@tiflolibros.com.ar
YO SOY
EL ARBOLITO
SERAFIN
Yo soy
el Arbolito
Serafín.
Un arbolito
alegre
y vagabundo,
que anda
por el bosque
y por el mundo
tocando
su violín.
Mil hojitas
y yo,
vivimos
en el Bosque
Sonriente.
Un bosque...
donde todo
es diferente.
CANCIÓN CON OLA
Un día
una ola
que estaba
triste y sola
se puso a cantar.
Y desde entonces
cantan todas
las olas del mar.
María Hortensia Lacau.
Toda la obra de esta autora está disponible, dirigiéndose a m_h_lacau@yahoo.com.ar
o a agencia@sion.com
Si desea mayor información acerca de esta escritora, puede visitar su página Web:
www.geocities.com/m_h_lacau
Raquel:
Gracias por los números de El Mangrullo recibidos este año.
Es una forma muy interesante de estar conectados.
Salud y coraje para el 2003.
Susana Taboada
Hola Raquel:
me pareció muy buena tu revista, muy interesantes también los artículos publicados.
Te deseo un feliz año 2003.
Saludos cordiales.
Araceli Otamendi
ARCHIVOS DEL SUR - Revista Cultural, desde Argentina.
Dirección y Edición: Araceli Otamendi:
E-mail: sociedad15@msn.com
Araceli Otamendi
Buenos Aires
Argentina