EL MANGRULLO


Año 2 Número 18 - 1 de enero de 2002
Editora responsable: Raquel M. Barthe
mangrullo@sion.com
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Boletín dedicado a la Literatura Infantil y a la Lectura.


El Mangrullo en Internet
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ISSN 1666-3403 (correo electrónico)
ISSN 1666-3411 (en línea)

Auspiciado por la Secretaría de Educación del GOBIERNO DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES, por RESOLUCIÓN N° 117 / 5 de julio de 2001.
Las notas firmadas expresan ideas y opiniones que son responsabilidad de los firmantes y que no representan necesariamente las ideas y opiniones de EL MANGRULLO.


SUMARIO:

1 - Educación y Lectura
2 - Concurso: cuentos para Lucrecia
3 - El Libro Recomendado


EDUCACIÓN Y LECTURA

Comienza un nuevo año y es el momento de repensar algunas viejas ideas que, de tanto repetirlas, pasan a ser un lugar común. Ideas que son aceptadas por la costumbre porque la repetición las hacen creíbles, pero, ¿qué sucede cuando reflexionamos acerca de ellas?
Amancio Alcorta, ya en 1886 afirmaba que, "Los pueblos ignorantes viven bajo tutela perpetua"1.Una idea de avanzada que aún hoy mantiene plena vigencia y que lleva a suponer que la educación es el medio para alcanzar una plena libertad y, entonces, la lectura es el recurso fundamental.
Sin embargo, al hacer un análisis exhaustivo acerca de este "recurso fundamental" y de la educación, se puede comprobar que hay dos enfoques diferentes con resultados opuestos.
Algunos sostienen que la lectura es un "hábito"que hay que inculcar, aunque esta palabra significa: "Modo especial de proceder o conducirse adquirido por repetición de actos iguales o semejantes, u originado por tendencias instintivas. Facilidad que se adquiere por larga y constante práctica en un mismo ejercicio2." Y afirman que "hay que formar lectores" y para eso se deben acercar los libros al lector: libros que buscan lectores. En una palabra, lectores pasivos que son buscados por los libros.
Por el otro lado, están aquellos lectores activos que buscan libros y que consideran la lectura como una actividad consciente y voluntaria. Para ellos leer es un proceso de interacción entre lector y texto. Es construir el significado del texto; interrogar al texto a partir de una expectativa real.
El educador, entonces, tiene que potenciar la capacidad lectora del alumno, en lugar de formarlo. Es al plantear el propósito de la educación cuando nos encontramos con dos posturas que se oponen: educar para obedecer o educar para pensar.
Claude Lévi-Strauss dice: "La aparición de la escritura (...) parece favorecer la explotación de los hombres antes que su iluminación (...). Si mi hipótesis es exacta, es necesario admitir que la función primaria de la comunicación escrita es la de facilitar el sometimiento. El empleo de la escritura con fines desinteresados en vista de obtener satisfacciones intelectuales y estéticas es un resultado secundario, aunque se reduzca muchas veces a un medio para reforzar, justificar o disimular al otro"3. ¿Cómo se forman los lectores? Los verdaderos lectores se forman de adentro hacia fuera: "Formar es tomar una materia prima y darle forma, moldearla, organizarla. Debemos rehusarnos a formar. La formación brota de la misma persona, crece de adentro hacia afuera."4
Además del propósito, hay que considerar la finalidad de la lectura que proponemos a los alumnos, que puede ser utilitaria o de gratuidad (leer por placer). Al decir de Robert Escarpit5, que satisfaga una necesidad cultural (no utilitaria). Y tener en cuenta los tipos de lectura que corresponden a cada una. La lectura funcional y la informativa responden a la finalidad utilitaria, mientras que la literaria y la argumentativa brindan un goce espiritual.
Según la finalidad, leer sirve para informarse, recibir información útil (las señales de tránsito, los avisos, los boletines); función cognoscitiva (necesidad de información); función instrumental (como herramienta de aprendizaje, para encontrar información general o datos específicos, para seguir instrucciones con el fin de realizar una labor). O leer sirve para distraerse (gratuidad, goce, placer); para comunicarse; para satisfacer la curiosidad y necesidad de información (función cognoscitiva); como herramienta de aprendizaje, para solucionar problemas, para encontrar información general o datos específicos; con el fin de realizar una labor, para encontrar actividades que ocupen su tiempo libre (función instrumental).
Cuando se educa para obedecer, el lenguaje es monológico y la relación interpersonal es "yo-ello"6, reduciendo al otro a la condición de objeto.
Mientras que, cuando se educa para pensar, el lenguaje es dialógico y la relación interpersonal es "yo-tú" y considera al otro como persona.
Pedagógicamente estamos frente a dos marcos teóricos: conductismo y constructivismo. Y no se trata de polos opuestos, sino de paradigmas diferentes y contradictorios con metodologías didácticas también distintas: en el primer caso, expositiva; en el segundo caso, con participación activa de los grupos (inferente). También difiere la metodología de la evaluación: o se evalúa el producto o se evalúa el proceso. Estas teorías pedagógicas se desarrollan en atmósferas propias y exigen un rol docente determinado.
Dentro de un marco teórico conductista, las clases se dictan en un aula. La distribución de mesas y sillas no permite el trabajo de equipo ni el intercambio de opiniones, sino que promueve el trabajo individual. El maestro está al frente y los alumnos en hileras. El conductismo necesita una atmósfera autocrática7, donde el docente determina todas las políticas y los detalles. Toma las decisiones que estima oportunas, formula los objetivos del grupo, distribuye el trabajo y exige obediencia. Las directivas se dan poco a poco. Las recompensas y los castigos se otorgan arbitrariamente. Se genera entonces una atmósfera de tensión, temor, ambivalencia ante la autoridad, rutina de la tarea.
En el constructivismo la atmósfera se distingue por ser democrática. El grupo puede denominarse también participativo. Los miembros trabajan en conjunto para lograr una elevada cohesión. Se asigna gran importancia al crecimiento y desarrollo de todos los miembros, ninguno de los cuales es líder vitalicio: el liderazgo es distribuido, a veces, dentro de una misma reunión. Las decisiones son tomadas por el grupo. Se trabaja según el principio de consenso y se trata de obtener un elevado grado de relaciones interpersonales. Todos los objetivos y actividades son elegidos por el grupo y todos los miembros se identifican con ellos. El maestro o coordinador sólo asegura el orden. Suprime obstáculos, aclara malentendidos, contribuye a que la discusión vaya por los carriles normales.
En general en este tipo de grupo se "tarda en empezar a trabajar", ya que todos participan en cada discusión. Son grupos cohesionados y de duración estable. La estructura didáctica característica es el taller: un espacio para trabajar, elaborar y transformar algo para ser utilizado. Un aprender haciendo en grupo. La distribución de mesas y sillas se ajustará a las necesidades del momento.
Luego de caracterizar los dos enfoques de la educación, analizaremos la función de la lectura en cada uno de ellos.
Texto informativo-funcional cumple con una función: sirve para satisfacer necesidades cognitivas y el texto por lo general ofrece un significado unívoco; es un instrumento de aprendizaje; alcanza para buscar información general o datos específicos. Sólo requiere una lectura textual.
Texto literario tiene un plural de lecturas. La lectura literaria tiene como único fin la gratuidad; se despliega en el terreno de la ficción y permite el desarrollo lúdico a través del cual el niño se constituye como sujeto. El juego es el campo propio de la niñez. Según Freud, el juego en los niños es el equivalente de las fantasías en los adultos. Para Winnicott, el espacio de juego, sienta las bases para el desarrollo de la creatividad y la experiencia cultural.
No es lo mismo la lectura denotativa (decodificar) que sólo alcanza para adquirir información, que la lectura connotativa (leer entre líneas); lectura valorativa, crítica y reflexiva. La denotación representa la inocencia colectiva del lenguaje y nos ajusta al texto clásico. La connotación es una determinación, una relación, un rasgo que tiene el poder de referirse a menciones anteriores, ulteriores o exteriores, a otros lugares del texto o de otro texto. Entre una y otra lectura tendremos leedores o lectores.
Dice Collete Chilland: "La aptitud para reconocer los signos gráficos, para reunirlos, para descifrar las palabras, y aun los mensajes, -ser leedor- se muestra separada del gusto de leer, del placer de sumergirse en un mundo que, siendo exterior gracias a los pequeños trazos impresos o manuscritos, es interior por los pensamientos, las imágenes, los sentimientos que moviliza -ser lector-".8 "La pasión de Bastián Baltasar Bux eran los libros. Quien haya pasado tardes enteras delante de un libro, con las orejas ardiéndole y el pelo caído sobre la cara, leyendo y leyendo, olvidado del mundo y sin darse cuenta de que tenía hambre o se estaba quedando helado..." 9 El leedor tiene una actitud pasiva frente al libro y la lectura. El resultado es el sometimiento del individuo. El lector tiene una actitud activa frente al libro y la lectura. El resultado es la liberación del individuo. Y luego de esta reflexión, ¿cómo sacar a nuestro pueblo de la ignorancia? ¿Qué tipo de educación queremos? ¿Y de cuál lectura estaremos hablando...?

Raquel M. Barthe

1 ALCORTA, Amancio. La instrucción secundaria. -- Buenos Aires : La cultura argentina, 1916. -- (p. 8)
2 Diccionario de la Lengua española / Real Academia Española. - 21ª. ed. -
Madrid : Espasa Calpe, 1994. - ISBN 84-239-9200-4. 3 LÉVI-STRAUSS, Claude. Tristes trópicos. -- Eudeba, 1969.
4 BARILKO, Jaime En: Magisterio del Río de la Plata. -- Revista Nº 2 - Año 7. (1993).
5 Escarpit, Robert. Sociología de la literatura / Robert Escarpit. - Buenos Aires : Los libros del Mirasol, 1962.
6 LÓPEZ QUINTÁS, Alfonso. Estrategia del lenguaje y manipulación del hombre / Alfonso López Quintás. - 4ª. ed. - Madrid : Narcea, 1988. - ISBN 84-277-0380-5.
7 Educación para la reconstrucción: técnicas generales de aprendizaje (nº 5). / Ministerio de Cultura y Educación; Consejo Nacional de Educación (Argentina). Buenos Aires: CNE, [1973]. P. 7.
8 PATTE, Genevieve. Si nos dejaran leer... -- colección Cultura y Educación.-- Bogotá : CERLALC Procultura y Kapelusz, 1984.
9 ENDE, Michael. La historia interminable. -- Buenos Aires : Alfaguara,1991.


CONCURSO: Cuentos para LUCRECIA

Hace unos meses llegó a la lista de literatura infantil la noticia de que en Bariloche había una niñita de 4 años que estaba muy triste porque no encontraba su nombre en ningún cuento.
Decidimos hacer un pequeño concurso literario cuyas bases exigían para el texto un máximo de 200 palabras y que hubiese un personaje con el nombre LUCRECIA. El jurado debía ser la misma Lucrecia y el premio, la publicación en El Mangrullo de enero de 2002.
Y fue así como muchos enviaron sus cuentos y poesías. Nos pudimos enterar del resultado gracias a la amabilidad de la mamá de la nena, quien nos mandó unas líneas contándonos cómo fue.

LA PRINCESITA

Un día, en el Reino del Sur, nació una princesa.
-¿Qué nombre le pondremos? -se preguntaban el rey y la reina.
Es que no sabían qué nombre ponerle.
Pensaban y pensaban, pero ningún nombre les gustaba.
-¡Que vengan los consejeros del reino! -ordenó el rey.
Fueron los consejeros, pero ningún nombre les gustaba.
-¡Que vengan las personas grandes del reino! -ordenó el rey.
Fueron las abuelas y los abuelos, las mamás y los papás, pero ningún nombre les gustaba.
-¡Que vengan los niños del reino! -ordenó el rey. Fueron los niños, pero ningún nombre les gustaba.
-¡Que vengan los animales del reino! -ordenó el rey.
Fueron todos los animales, pero ningún nombre les gustaba.
-¡Mi princesita no tiene nombre! ¡Buaaaa.! -lloraba la reina.
-¡Buaaaa.! -lloraba el rey- ¡Nunca sabremos qué nombre ponerle!
Una luciérnaga que los escuchó llorar intentó consolarlos.
-No lloren que la princesa se pondrá triste -les dijo.
-¡Mirá! -dijo la reina- ¡Qué chiquita que es!
-¡Como nuestra princesita! -exclamó el rey.
-¡Y qué bonita! -agregó la reina.
-¡Como nuestra princesita! -exclamó el rey.
-¿Cómo te llamás? -le preguntaron.
-Lucrecia -respondió la luciérnaga.
-¡¡¡Como se llamará nuestra princesita!!! -dijeron los dos y comenzaron a bailar de alegría.

María Inés Garibaldi

Raquel:
Te cuento que la elección no fue un tema fácil. Finalmente pude hacerle entender a Lucrecia que aunque eligiera un cuento, los otros seguirían siendo de ella. Cuando logré esto, no se decidía por uno, quería elegir el de María Fernanda Macimiani "El misterio del cascabel" y el de María Inés Garibaldi, "La Princesita". Fue el ta-te-ti, el que la ayudó y así quedó seleccionado: "La Princesita".
Quiero reiterarte mi agradecimiento por alimentar el alma, las fantasías y la mente, no sólo de Lucrecia sino de toda la familia. Te imaginarás que imprimí todos los mensajes y cuentos que llegaron en relación al tema y con todo ello le haré un gran libro para que guarde este hermoso episodio de su vida.
Mil gracias a todas por recordarnos el camino ... Las queremos mucho y recuerden que en Bariloche hay personas y personitas que las esperan con los brazos abiertos.
Gracias y un fuerte abrazo.

Lucrecia, Florencia, Román y Marita.



EL LIBRO RECOMENDADO

ESREQUIS, Susana. El pícaro mundo de los trabalenguas : jitanjáforas, juegos verbales y otras yerbas. / Susana Esrequis, Mario E. Ceretti ; ilustraciones Landrú. - Buenos Aires : Ameghino, 1998. - ISBN 987-9216-61-X


Publicado en octubre de 1998, los más famosos trabalenguas y juegos verbales, y otros no tan conocidos, se ofrecen en este libro ideal para deleitar a todas las edades.
Un trabajo de investigación serio y una vasta recopilación, ordenada y clasificada del material, muestran el esfuerzo realizado por estos dos autores y del reconocido ilustrador, con el apoyo de la editorial Ameghino, para hacernos llegar esta obra exquisita.
El libro, encuadernado en rústica en un formato de 22,5 x 15 cm, consta de 174 páginas bien diagramadas y con una tipografía adecuada que facilita su lectura.
Para los amantes de estos juegos verbales, se agrega la extensa e interesante bibliografía consultada por sus autores y, al final del libro, una invitación para hacer llegar comentarios y sugerencias para próximas ediciones a: Ameghino Editora; Venezuela 1820 - (1096) BUENOS AIRES; Argentina.
Se recomienda para los más chiquitos que aún están descubriendo el idioma y disfrutan con la repetición y la sonoridad de las palabras.


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